miércoles, 6 de mayo de 2015

Partido Histórico. Real Madrid 1-0 Juventus.

20 de mayo de 1998, el Amsterdam Arena completo, con entradas agotadas desde hace semanas. El Real Madrid llevaba 32 años sin conseguir su trofeo, la Champions League. Mientras tanto la Juve buscaba culminar el gran proyecto futbolístico en el que estaba inmerso.

La Juve salió con tres centrales, aplicando el típico catenaccio italiano que tantas victorias ha dado a clubes azzurros que en el descanso tuvo que ser modificado por la poca presencia ofensiva de la "becchia signora".

El club blanco empezó bastante tenso siendo el equipo italiano el que llevara el timón del encuentro, pero las correcciones posicionales, con un Seedorf más presente, ordenadas por Heynckes dieron sus frutos.

Karembeu era el pivote defensivo, con la difícil tarea de neutralizar a Zidane, el jugador con más calidad y alternativas para retener el balón de los blanchineris. El jugador polinesio, pese a jugar con la selección de Francia, fue ayudado varias veces por Redondo, el cual veía mermada su realización ofensiva.

Con el cambio de Tacchinardi, Zinedine supo adelantar su posición y con elegancia servía balones a Del Piero e Inzaghi. Ambos delanteros no aprovecharon ninguna oportunidad gracias a la gran contribución de Hierro.

Fernando Hierro, salvaba balones y eso simultáneamente daba alas al equipo, siendo su valentía la constante vital del triunfo local. El Real Madrid empezaba a soplarle la nuca a Peruzzi con avisos de Raúl y Pedja Mijatovic. El mítico espíritu de Juanito aparecía.

Lippi, fue esa noche un técnico de la vieja escuela y como era una final decidió jugarsela a todo o nada, sacando a gente de calidad ofensiva de la banca. Esto no lo pudo aprovechar en ninguna ocasión Inzaghi al que nutrían de balones. Ilgner estaba imparable.

En una jugada madridista llegó el momento del climax merengue, un rechace quedaba muerto en el área, Pedja recortaba a Peruzzi e impulsaba con delicadeza la pelota a las redes. Gol que marcaba una época y una era, la del mejor equipo del mundo. Estoy seguro que cada madridista del mundo se recorrió una distancia parecida a la de Pedja -para abrazar a Jupp Heynckes- con motivo de la celebración.

A partir de ahí el catenaccio se rompió, Conte -entrenador de Italia en estos momentos- entraba para reforzar el medio, zona mermada con la gran efectividad defensiva de Karembeu y Seedorf corregida anteriormente.

La Juventus tuvo en la última jugada de empatar a la épica, con un lanzamiento burlón de Zidane que se fue rozando el poste. Finalmente el Real Madrid conseguiría la Séptima causando el furor en las calles de la capital española.

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